domingo, 12 de julio de 2026

El abanderado


 En un día como hoy, festivo por la Independencia de la Patria, íbamos los tres a la plaza de Tafi Viejo con nuestra bandera. Hacía frío, nos daban chocolate caliente con bollitos. Yo esperaba las tortillas altas o chatas. Frente a nosotros estaba la banda de música municipal y se anunciaba la entonación del Himno Nacional Argentino. Qué más sentir patriótico que ése? El momento de la música y el canto de los presentes era solemne. Al empezar los acordes, yo tenía que levantar la bandera y colocarla en la banda, para mantenerla en alto. Lo habíamos ensayado, pero era muy pesado el mango de la bandera y a mi me costaba ese paso. Cuando empezaba a levantarla las fuerzas no me daban y se iba hacia abajo; justo enfrente a nosotros, dándonos la espalda, estaba el director de la banda en plena dirección y mi bandera flameaba, por mi pocas fuerzas y por el frío viento taficeño, muy cerca de su cabeza. Entonces, Marino y Pepe hacían fuerza conmigo y, con su ayuda, nuestra bandera apuntaba firme al cielo gris, en ese día, de Tucumán. "Jurabamos con gloria morir" y terminaba ya esa parte del acto. Volvía la bandera al piso firme de la plaza y volvía a mirar el verde de los naranjos y las coloridas naranjas agrias que tantas veces habíamos pateado y gambeteado con Marino y Pepe en algún paseo por ese maravilloso lugar, custodiado siempre por el cerro, atrás de la Perú. Abrazo en el recuerdo a mis compañeros y amigos de la Escuela Próspero Mena y les digo, a la distancia, que los tengo y tendré por siempre en mi corazón. Ese recuerdo es para mi energía y motor de mi amor por mi lugar, al cual pertenezco y extraño cada día. Abrazos queridos Marino Nieva y José Pepe Trujillo.


Julio Jordán Benjamín Lezcano, en CABA, 9 de julio de 2026

martes, 7 de julio de 2026

Café Literario: "Las cosas que están ahí no se quejan" - Valeria Tentoni - 27/07/2026

 




De Antitierra


(Libros del Pez Espiral, Santiago de Chile, 2014)


Adentro de la heladera siempre es de día.

Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios

que apague la luz. Esperan su turno.

Algunas se vencen, pero se quedan igual.

Me gustaría ser la botella de Coca-cola

que cargo con agua de la canilla. Algo que acepta su destino

sin escándalos.


Vivo arriba de un supermercado chino.

El otro día colgué un pantalón de la ventana

y el viento se lo llevó. Tuve que bajar, tuve que pedirles permiso.

Me dejaron entrar al depósito: fue como llegar

a la vasija de pepitas de oro al final del arco iris.

Durante mucho tiempo pensé que el ruido ese venía de la panadería

que está a mitad de cuadra. Resulta que no,

que viene de lo de los chinos.

Hay un enorme motor que usan para ventilar su mercadería.


Las cosas que están ahí no se quejan, no le piden a ningún dios

que haga silencio.


Todo lo que brilla es satélite de alguna estrella opaca.

Algún día esa estrella dejará de existir

antes que sus rayos

y caeremos a una fe ridícula.


Si no hubiese cosas más tristes que esa,

esa sería una cosa triste.

Obras de Arte en el Homebanking

 

Pedro Drummond - Una mano


Flor y Fran López - La argentinidad



Ignacio Rodríguez - Abrazo de gol




Meca Giménez Natale - Coronados de gloria y tradición


Gisela Eblagon




Natalia Quillón - Somos el agite




Corazón argentino - Valeria Manzano