miércoles, 11 de junio de 2014
Pantalla Gigante
Probando la pantalla gigante para ver los partidos; empezamos mañana con el Rojo contra el Globo; reserve su lugar en Sector Impuestos, a 10 pesos la entrada (popular).
Mundial 2014 - Otro más
Falta un día y un poquito más para que empiece la Copa Mundial. Es uno más que voy a vivir; ya fui testigo de los mundiales de: 1966, 1970, 1974, 1978, 1982, 1986, 1990, 1994, 1998, 2002, 2006 y 2010. Veremos qué pasa ahora. Ojalá podamos ir todos a la avenida a celebrar.
lunes, 9 de junio de 2014
El peso del amor sellado
El peso del amor sellado
La hermosa ciudad de París es
atravesada por el mítico río Sena que va mostrando en todo su recorrido la
belleza de una orilla y la otra. Para unir esos lugares maravillosos hay muchos
puentes que unen los márgenes y permiten cruzar a quienes recorren la ciudad
conociendo cada rincón.
Uno de esos puentes, el que
brinda una de las mejores vistas es el Pont Des Arts., que desemboca justo
enfrente al Museo de Louvre; pero además, este puente es portador de un símbolo
del amor, mejor dicho de símbolos de amores de todos aquellos que van hasta
allí y sellan su amor colocando candados en la baranda del puente y luego
arrojan las llaves al río.
Ayer, debido al peso de los
candados, una de las barandas ha cedido y el puente ha debido ser evacuado de
inmediato; no ha sido un accidente o una
imprudencia, sino el peso del amor sellado el que ha hecho ceder la baranda de
la promesa eterna. Eso ha sido lo que se
ha visto.
Lo que no se ha relatado, es que
pasa con las llaves en el lecho del río. ¿Estarán allí? ¿O se habrán hundido
también por el peso de las promesas?
domingo, 8 de junio de 2014
sábado, 7 de junio de 2014
Bahía Blanca
El principal recuerdo que tengo
de cuando estuve en la ciudad de Bahía Blanca es que allí siempre se escucha el
tango “Bahía Blanca” en cualquier lugar donde uno se encuentre. Cuando yo
caminaba por las agitadas calles del centro, me seguía la melodía de Carlos Di
Sarli y le ponía sonido a mi andar solitario.
Es así como ocurre en las
películas, donde una imagen está acompañada de música; yo siempre imaginé que
mi vida iba a estar rodeada de notas musicales “acompañantes”; no porque yo
fuera a ser músico, nada de eso, sino porque el cine me mostró que la presencia
de los hombres, mujeres, paisajes, calles, soles, nubes y aires de cualquier
espacio, hace que el momento sea más placentero o, si uno lo quiere, más temático
para convivir con algo.
Hoy se ve en las calles a la
gente siempre conectada a un teléfono o a un I Pad o a un I Phone o a una
Tablet porque necesitan que la música los acompañe. Yo no necesito nada de eso,
con mi propia imaginación hago el tránsito diario con los sonidos del silencio
acompañándome.
Pero en Bahía Blanca, la música
de ese maravilloso tango se escucha por todos lados; recuerdo que fui a la
AFIP, en aquella época DGI, y mientras esperaba para inscribir a una SRL
escuché el tango; una vez entré en un bar a despuntar el vicio del café y la
nostalgia y el tango también estaba,
hasta me pareció ver a Esteban Moreno y Claudia Codega bailando.
Así pasé varios días de trabajo
allí, nunca solo. Me acostumbré a que el tango me siga; pero tuve una pequeña desilusión,
fui a cenar en el puerto de Ingeniero White, pero la música no estuvo. Claro,
había salido de Bahía Blanca.
Cuando terminé mi trabajo, desde
allí tuve que viajar a Mar del Plata en micro. Mientras esperaba en la terminal,
los acordes musicales del baile de salón de Di Sarli estaban conmigo, yo lo
disfrutaba mucho, igual que lo hago hoy en día. Ya en el micro, siempre la
compañía estaba; pero cuando empezó a recorrer el camino de salida de la
ciudad, el volumen se hizo cada vez más bajo y empecé a dejar de oír lo que me
había acompañado tantos días; que pena me dio, el tango se quedaba en su ciudad
y yo me iba. Hasta que no escuché más.
Ya en Buenos Aires, hace poco
quise recordar todo esto y me fui a Villa Devoto, a un bar en la esquina de Francisco
Beiró y Bahía Blanca. Pero ninguna armonía
me esperaba.
martes, 20 de mayo de 2014
Jean Jaures Surrealista
La esquina de Jean Jaurés y Perón es la entrada al mundo de la confusión. En qué cabeza onírica habrá sucedido la idea de que esto sea así cada mañana? Mientras los autos van hacia el centro cruzando por abajo de las vías del ferrocarril Sarmiento, cerca de Once, el tren está entrando en el estacionamiento. La formación, como se dice en la jerga ferroviaria, va buscando un lugar en el parking; tal vez ha terminado su trabajo que empezó ayer y busca un respiro; yo lo veo desde la esquina misma; antes de cruzar y emprender el paso por el túnel que a su salida se hace un nudo, porque allí está el trsitemente célebre Cromagnon. Allí todo se corta, el tránsito busca un lugarcito por donde meterse, doblan los de Bartolomé Mitre, obligados porque el cierre de la cuadra de Cromagnon no les permite seguir hasta Once. Entonces, se juntan las trompas con los que vamos desde aquí a ganarnos terreno y cruzar Rivadavia.
Así se empieza la mañana porteña, con este recorrido en auto hacia donde uno tiene que ir; pero que seguro tendrá algún desvío para llegar por donde se pueda.
Así es esta esquina, que Dalí la hubiera definido como él mismo se definiera: surrealista.
Así se empieza la mañana porteña, con este recorrido en auto hacia donde uno tiene que ir; pero que seguro tendrá algún desvío para llegar por donde se pueda.
Así es esta esquina, que Dalí la hubiera definido como él mismo se definiera: surrealista.
lunes, 19 de mayo de 2014
Y después
Y después
Los laberintos
que crea el tiempo
se desvanecen.
(Sólo queda
el desierto.)
El corazón,
fuente del deseo,
se desvanece.
(Sólo queda
el desierto.)
La ilusión de la
aurora
y los besos,
se desvanecen.
(Sólo queda
el desierto.
Un ondulado
desierto.)
Federico García Lorca
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