sábado, 16 de enero de 2021

1971 - 2021 Medio siglo del premio Nobel al poeta Pablo Neruda

 

En este año se cumplen 50 años de la distinción al gran poeta chileno y se harán homenajes en todo el mundo.
Esto es así porque Neruda ha dejado sus huellas en muchos lugares del mundo. En Chile existen tres Casa Museos: Isla Negra y la Sebastiana en Valparaíso y La Chascona en Santiago. En Capri, la isla italiana, también ha tenido su refugio el poeta. En España, Madrid y Santander también lo recuerdan, con nombres de institutos y con las obras de colección.
En Argentina, en Neuquén, en un barrio de Salud Pública, se han rebautizado las calles por iniciativa de los vecinos, quienes eligieron versos de Neruda para llamarlas, por ejemplo “Alturas del Machu Pichu”. Quisiera estar ya caminando por ese barrio neuquino.
En los días previos al nombramiento, Neruda había escrito: “estábamos preparándonos para la anual decepción”, pero en ese año, en 1971 pudo festejar.
Así habló al recibir el premio:
“Señoras y Señores:
Yo no aprendí en los libros ninguna receta para la composición de un poema: y no dejaré impreso a mi vez ni siquiera un consejo, modo o estilo para que los nuevos poetas reciban de mí alguna gota de supuesta sabiduría…en el curso de mi vida he encontrado siempre en alguna parte la aseveración necesaria, la fórmula que me aguardaba, no para endurecerse en mis palabras sino para explicarme a mí mismo…”
En nuestros Café Literarios de 2021 estaremos refiriéndonos a don Pablo Neruda.

viernes, 8 de enero de 2021

La Chiquita

 









La Chiquita
Así la llamó Ricardo
Cuando la trajo a la casa.
Sin saber qué pasa
Ella mira la puerta
Está siempre despierta
Alerta
Por si él la llama.

Julio San Martín, CABA 5 de enero de 2021

Dondequiera - Ada Albrecht



 Dondequiera


Dondequiera que me lleves que haya Música,
Padre mío, mi Señor, que haya Poesía,
y haya monjes de almas puras que rezando
me despierten a tu Reino: la Alegría.

Dondequiera que me lleves, Adorado,
llévame siempre contigo y de Tu mano,
para que la vida nunca me desvíe
de Tu Amor y de tu Cielo soberano.

Ada Albrecht (fundadora de Hastinapura)

Ilustración: fotografía que me ha enviado mi amigo Carlitos González.

Feliz cumpleaños a mi hijo Nicolás Jordán!

 Feliz cumpleaños a mi querido hijo Nicolás Jordán. Deseo que lo pase muy lindo, que disfrute su día con alegría y una lluvia de

felicidades
. Hoy, como hace 31 años, celebro su llegada y lo acompaño en cada instante de su vida, siempre a












su lado y para siempre.

domingo, 3 de enero de 2021

A 42 años de aquel día


 

El tres de enero

El 3 de enero de 1979 mi papá me trajo el boleto del Estrella del Norte para viajar a Buenos Aires; el viaje era al día siguiente. Me apresuré a avisar a mis vecinos, parientes y amigos porque había poco tiempo para la despedida. Le dije a Doña Marta y a Don Carmelo. Me fui a la avenida, al bar El Ciervo. Estaban los de siempre jugando, entre ellos, mi compañero y amigo Agustín González; cuando le dije que al día siguiente me iría a vivir en Buenos Aires, me dijo: dentro de dos semanas vas a estar de vuelta.

 

Ya con la valija lista, me fui al fondo de la casa a mirar el patio, la tapia, el gallinero y atrás, arriba, alto, azul, el cerro. Les dije adiós a todos. Salí de mi casa y saludé a Doña Marta que estaba esperándome en la vereda, saludé a Don Rearte, a la madre de Yunín y al llegar a la esquina, entré en la casa de Carlos González; allí estaba toda su familia y nos saludamos, todos me desearon suerte.

 

Llegamos a la parada del ómnibus en la iglesia, en la punta de la avenida, desde allí la miré, la vereda derecha del cine Metro que tantas veces caminé cuando iba hacia el centro; la platabanda que estaba firme como siempre y marcando el medio de la avenida; la vereda izquierda, la del cine Alberdi, que era el obligado regreso a la casa. Saludé a la avenida con un nudo en la garganta.

 

Ya en la estación del Mitre, el tren estaba listo y mi papá, sabio de estos viajes, subió al coche donde estaba mi asiento y acomodó mi valija. Ella, mi novia de antes, mi amiga de ese tiempo había ido a despedirme. Los miré por la ventanilla cuando el tren se puso en marcha y había comenzado a irme. Lágrimas teníamos los tres, mi papá, ostensible como siempre, ella recatada tras sus anteojos oscuros con la suave brisa moviéndole el pelo y yo, alejándome cada vez más por la fuerza del viaje, los veía parados, quietos y tristes en el andén. El único que estaba en movimiento era yo, pero en el movimiento del trayecto, de la despedida y de la ida sin saber del regreso.

Mis tres compañeros de viaje eran amigos entre ellos, decían que iban a buscar trabajo, que les habían dicho que en Buenos Aires se conseguía lo que en Tucumán era casi imposible: un trabajo, un lugar para aprender o para hacer lo que uno sabe, donde a uno le paguen por eso; para que pueda vivir, ayudar a su familia y a superarse en estos comienzos de la vida de adultos.

A la hora de la cena, yo abrí mi paquete con un pollo hervido que me había preparado mi mamá. Vi que ellos no tenían algo preparado para comer; les ofrecí compartir el pollo; uno de ellos sacó, envuelto en un repasador, un bollo. Hicimos una mesa común y comimos pollo con bollo. El tren paró en una estación escondida en la noche y uno de los changos se bajó y volvió con un vino tinto y una Fanta. Nunca olvidaré aquella cena en tránsito hacia la gran ciudad.

Al día siguiente, el tren entró en Retiro. La estación del Mitre era inmensa a los ojos de los changos de Tucumán que empezaban a ver la ciudad. Había mucha gente esperando el tren; me asomé y vi, a los lejos, a mi tío Mauricio, con saco y corbata, como siempre. Ya en suelo porteño lo abracé y me abrazó con la felicidad del reencuentro. Mi papá había hablado con él y por eso me estaba esperando para llevarme a su casa.

Ese abrazo en mi primer instante en esta ciudad ha sido como el aquel de despedida que le diera a mi viejo en Tucumán. Estar aquí con mi tío Mauricio era el comienzo de una nueva vida. El me ofreció ese desafío con su sonrisa; sin decírmelo me invitó a empezar en la lucha. Sus manos firmes me dieron el divino impulso del comienzo. Era el cinco de enero de mil novecientos setenta y nueve y yo empezaba a vivir el futuro.

Aquel futuro que había soñado mi mamá ya estaba en marcha. Ya estaba yo en Buenos Aires, pleno de vida, con veintiún años de edad y las fuerzas intactas. Allí empecé a vivir la vida de la ciudad. El destino marcó en mi vida que el día cinco de enero sería de vital importancia para mí.

Años después, el cinco de enero de mil novecientos noventa nació mi hijo.


Julio San Martín

3 de enero de 2012

jueves, 31 de diciembre de 2020

Temple Templanza

 


Temple Templanza

Que el año nuevo

nos dé el temple

de un metal.

Que sea un cristal

nuestra vida

a partir de hoy.

Que el Señor 

Todopoderoso

envíe en el aire

la templanza

de la moderación

en los placeres

y pasiones.

Que no se pierda

la esperanza

ni aún en la 

mortífera e incierta 

espera.

Todos somos una esfera,

no ya la esfera de Pascal.

Vivimos en un mundo

desigual,

ante el acecho 

y el avance del mal.

Podemos luchar,

tenemos que luchar,

porque, así como amar,

la contienda nos va

a salvar.

Julio San Martín, 31 de diciembre de 2020, en CABA


martes, 8 de diciembre de 2020

Beloved Brother - Querido hermano

 


Beloved brother
Querido hermano
Ese pino de La Matilda
Nos tuvo entre sus sombras.
La luz de aquel día,
Era de alegría,
Que parecía eterna.
Juntos éramos fuertes
Como ese tronco añoso
Estábamos unidos como
Esas ramas, verdes y frescas.
Ayer soñé que estaba yo
Bajo ese pino
Solo.
Una de las hojas
Se acercó a mí con el viento.
Me dijo, Julio cuánto lo siento.
Aquí sabemos todo, siguió,
Porque las personas buenas
Nos dejan un poquito de su alma.
En esta sombra, nunca se van.
Por eso te buscamos ayer
Y te encontramos triste
En un sueño.
Cuando quieras, deja que tu
Corazón venga hacia el pino.
Porque como tu querido hermano
Una vez ha venido
Lo tenemos aquí con nosotros
Como amigo.
Los pinos somos la vida.
Un día somos amplios
Desplegamos al viento
Las alas verdes de Ícaro
Y vamos en busca de los
Corazones tristes.
Así te hemos encontrado Julio.
No es que vos nos hayas recordado.
Es tu hermano amado
El que te ha llamado.
Quiere que vengas
Algún día.
Hasta este pino,
Donde alguna vez
Ustedes pasaron un día lindo.
Cuando vengas aquí y te
Juntes con su alma bajo esta
Sombra
Sabrás que el pino
Es el destino
Más querido
De acercarse al hermano
Amado
Cualquier día
Y a la sombra,
Sentir su mano.
                                        Julio San Martín, 08 de diciembre en CABA.