martes, 21 de mayo de 2019
viernes, 22 de febrero de 2019
Oda al piso de mi casa
Oda al piso de mi casa.
When I was a child,
I used to...
Cuando
yo era niño,
me acostaba
en el piso
de la cocina
de mi casa.
En esos días
de tanto calor,
la cocina, que
tenía el techo
de chapas,
era un horno
inmenso.
Igual que
el horno
de barro
que teníamos
en el fondo
de la casa.
Las siestas
calurosas de
Tafí Viejo
tenían un
único lugar
fresco: el piso
de la cocina
de mi casa.
Las baldosas
eran fresquitas.
Y, al acostarme,
ahí sentía
el fresco verdor
de El Nogalar.
Todos descansaban
a esa hora,
y yo me sentía
muy feliz,
mirando el techo.
A veces,
pasaba la vista
hasta el cielo.
Allí subía yo
con mi fresca mirada
y me quedaba
a la sombra
de las nubes blancas.
A veces, ellas iban
hacia el cerro,
y me llevaban...
¡Que me lleven
de vuelta pronto.
Quiero volver
a la cocina.
al piso, a la casa,
a las baldosas
frescas
de mi pueblo!
Julio San Martín
CABA, 16/11/2017
Oda a las cosas rotas
Se van rompiendo cosas
en la casa
como empujadas por un invisible
quebrador voluntario:
no son las manos mías,
ni las tuyas,
no fueron las muchachas
de uña dura
y pasos de planeta:
no fue nada y nadie,
no fue el viento,
no fue el anaranjado mediodía
ni la noche terrestre,
no fue ni la nariz ni el codo,
la creciente cadera,
el tobillo,
ni el aire:
se quebró el plato, se cayó la lámpara,
se derrumbaron todos los floreros
uno por uno, aquél
en pleno octubre
colmado de escarlata,
fatigado por todas las violetas,
y otro vacío
rodó, rodó, rodó
por el invierno
hasta ser sólo harina
de florero,
recuerdo roto, polvo luminoso.
Y aquel reloj
cuyo sonido
era
la voz de nuestras vidas,
el secreto
hilo
de las semanas,
que una a una
ataba tantas horas
a la miel, al silencio,
a tantos nacimientos y trabajos,
aquel reloj también
cayó y vibraron
entre los vidrios rotos
sus delicadas vísceras azules,
su largo corazón
desenrollado.
La vida va moliendo
vidrios, gastando ropas,
haciendo añicos,
triturando
formas,
y lo que dura con el tiempo es como
isla o nave en el mar,
perecedero,
rodeado por los frágiles peligros,
por implacables aguas y amenazas.
Pongamos todo de una vez, relojes,
platos, copas talladas por el frío,
en un saco y llevemos
al mar nuestros tesoros:
que se derrumben nuestras posesiones
en un solo alarmante quebradero,
que suene como un río
lo que se quiebra
y que el mar reconstruya
con su largo trabajo de mareas
tantas cosas inútiles
que nadie rompe
pero se rompieron.
Pablo Neruda
viernes, 15 de febrero de 2019
La poesía es un oficio, Pablo Neruda.
Fue en
Lota, hace muchos años. Diez mil mineros habían acudido al mitin. La zona del
carbón, siempre agitada en su secular pobreza, había llenado de mineros la plaza
de Lota. Los oradores políticos hablaron largamente. Flotaba en el aire
caliente del mediodía un olor a carbón y a sal marina. Muy cercano estaba el
océano, bajo cuyas aguas se extienden por más de diez kilómetros los túneles
sombríos en que aquellos hombres cavaban el carbón.
Ahora escuchaban
a pleno sol. La tribuna era muy alta y desde ella divisaba yo aquel mar de
sombreros negros y cascos de mineros. Me tocó hablar el último. Cuando se
anunció mi nombre, y mi poema “Nuevo canto de amor a Stalingrado”, pasó algo
insólito, una ceremonia que nunca podré olvidar.
La inmensa
muchedumbre, justo al escuchar y el título del poema, se descubrió
silenciosamente. Se descubrió porque después de aquel lenguaje categórico y
político, iba a hablar mi poesía. Yo vi, desde la elevada tribuna, aquel
inmenso movimiento de sombreros: diez mil manos que bajaban al unísono, en una
marejada indescriptible, en un golpe de mar silencioso, en una negra espuma de
callada reverencia.
Entonces mi
poema creció y cobró como nunca su acento de guerra y de liberación.
Pablo
Neruda – Confieso que he vivido (ED. Seix Barral) – Capítulo 11, “La poesía es
un oficio”, página 313.
jueves, 14 de febrero de 2019
Farewell (Despedida)
![]() |
| Entrada a Tafí Viejo,Tucumán, Argentina |
Farewell
1
DESDE el fondo de ti, y arrodillado,
un niño triste, como yo, nos mira.
un niño triste, como yo, nos mira.
Por esa vida que arderá en sus venas
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
tendrían que amarrarse nuestras vidas.
Por esas manos, hijas de tus manos,
tendrían que matar las manos mías.
tendrían que matar las manos mías.
Por sus ojos abiertos en la tierra
veré en los tuyos lágrimas un día.
veré en los tuyos lágrimas un día.
2
Yo no lo quiero, Amada.
Para que nada nos amarre
que no nos una nada.
que no nos una nada.
Ni la palabra que aromó tu boca,
ni lo que no dijeron las palabras.
ni lo que no dijeron las palabras.
Ni la fiesta de amor que no tuvimos,
ni tus sollozos junto a la ventana.
ni tus sollozos junto a la ventana.
3
Amo el amor de los marineros
que besan y se van.
que besan y se van.
Dejan una promesa.
No vuelven nunca más.
No vuelven nunca más.
En cada puerto una mujer espera:
los marineros besan y se van.
los marineros besan y se van.
Una noche se acuestan con la muerte
en el lecho del mar.
en el lecho del mar.
4
Amo el amor que se reparte
en besos, lecho y pan.
en besos, lecho y pan.
Amor que puede ser eterno
y puede ser fugaz.
y puede ser fugaz.
Amor que quiere libertarse
para volver a amar.
para volver a amar.
Amor divinizado que se acerca
Amor divinizado que se va.
Amor divinizado que se va.
5
Ya no se encantarán mis ojos en tus ojos,
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
ya no se endulzará junto a ti mi dolor.
Pero hacia donde vaya llevaré tu mirada
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
y hacia donde camines llevarás mi dolor.
Fui tuyo, fuiste mía. Qué más? Juntos hicimos
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
un recodo en la ruta donde el amor pasó.
Fui tuyo, fuiste mía. Tú serás del que te ame,
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
del que corte en tu huerto lo que he sembrado yo.
Yo me voy. Estoy triste: pero siempre estoy triste.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
Vengo desde tus brazos. No sé hacia dónde voy.
...Desde tu corazón me dice adiós un niño.
Y yo le digo adiós.
Y yo le digo adiós.
Del libro Crepusculario. Extraído de Antología fundamental.Santiago de Chile. Pehuén Poesía. 1988. Selección de Jorge Barros. 1.ª ed., pp. 31-33.
miércoles, 13 de febrero de 2019
15:17 Tren a París (Clint Eastwood, 2018)
Película: 15:17 Tren a Paris (Clint Eastwood, 2018)
En agosto del año 2015, tres turistas estadounidenses frustraron un ataque terrorista en un tren que se dirigía a París. Su heroísmo salvó la vida de las más de 500 personas que realizaban el mismo trayecto que ellos.
Clint Eastwood consideró que esas mismas tres personas podían ser los protagonistas del filme y así lo hizo, para demostrar como gente común puede convertirse en héroe en una circunstancia extraordinaria.
El hilo de la trama se resume en una pregunta que uno de los amigos protagonistas le hace al otro: ¿a veces sientes que la vida te conduce hacia algo?, ¿hacia un propósito mayor?
Mi calificación: 10 avenidas.
sábado, 2 de febrero de 2019
Los oficios del jubilado - El asistente de la mesita
La ceremonia está por comenzar, todas
las personas y las cosas tienen su lugar. Los monaguillos, las personas que
leen y las que cantan, el cáliz y el ofertorio también. Las ofrendas, el pan y
el vino, prolijamente ordenadas están puestas en su mesita que se encuentra en
el medio del pasillo de la nave principal. Al lado de la mesita está el señor
cuyo oficio de jubilado quiero homenajear.
La misa va a comenzar, el
celebrante hace una seña a la señora que canta y ésta indica qué número es la
canción que va a interpretar para que los asistentes la busquen en sus cancioneros.
Empieza la canción “Yo soy el camino” y el celebrante ingresa. Se dirige al
altar por el pasillo, el jubilado está atento a la cercanía del padre. De pronto
se levanta, toma la mesita de ofrendas y la corre hacia él; así el celebrante tiene
el camino libre (ya que está cantando “yo soy el camino firme…”) y, cuando
pasa, el jubilado vuelve a poner la mesita en su lugar.
Llega el momento de las ofrendas,
hay dos personas que se dirigen al ofertorio, toman las ofrendas y las llevan
al altar. Presto el asistente de la mesita se levanta, dobla prolijamente el
pequeño mantel blanco, lo pone bajo el brazo, toma la mesita, la levanta y la
lleva a otra parte de la iglesia. Fin del trabajo del asistente.
Salvando las distancias con los
jóvenes trabajadores en actividad, la presencia de este encargado de la mesita
en la celebración es de vital importancia. Como los que ahora trabajan, el
asistente de mesita tiene que cumplir un horario, éste es, por los menos de una
hora; tiene su lugar de trabajo, el cual es la iglesia del Padre Pío en Mar del
Plata; tiene su puesto, se ubica justo a la par de la mesita; y tiene varias
responsabilidades, mantener despejado el camino del cura, corriendo la mesita,
volverla a su lugar, doblar el mantel y retirar la mesita. Todo ello tiene un
tiempo exacto de desarrollo.
¡Que buen trabajo el este jubilado! Ojalá yo
me jubilara y tuviera una tarea así. Si así fuera, qué mejor lugar que ése para
darle gracias a Dios y, de paso, pedirle para que los pequeños oficios
mantengan siempre su importancia. De ese modo, los ojos atentos de los que
quieren mantenerse ocupados, estarán siempre en acción.
Julio San Martín
CABA, 2 de febrero de 2019
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