miércoles, 12 de diciembre de 2012
12 de la Doce
A todos los amigos de Boca, hinchas como yo del mas grande del mundo, un fuerte abrazo de gol en su dia.
martes, 11 de diciembre de 2012
10 de diciembre de 1983
El 10 de diciembre de 1983 asumió la presidencia de la República Argentina el Dr. Raúl Alfonsín. Para mi aquel ha sido un día lleno de emociones porque, entre otras cosas, asumía el presidente del partido por el que yo había militado, había trabajado y había puesto muchas horas durante la campaña electoral.
Otro hecho que marcó la importancia de aquel día ha sido que era mi primera vez en el cuarto oscuro. Fuimos a votar con mi hermano y mi viejo en una escuela de Flores. La elección había sido en octubre y desde esa fecha habíamos palpitado la asunción con la esperanza de la renovación y el cambio que Alfonsín había prometido.
Fue mi primera fiesta cívica de verdad. Recuerdo el acto en el Congreso, en la Plaza de Mayo y toda la esperanza que el pueblo sentía después de un triunfo tan reñido ante los rivales de siempre. Después pasó todo lo que pasó.
Pero el día de la democracia que se celebra hoy, yo lo siento así, en un grato recuerdo de festejo entusiasmado que el Dr. Alfonsín nos había dado.
Día Nacional del Tango
sábado, 8 de diciembre de 2012
Mi arbolito
El árbol nuevo que conozco,
Es mi nuevo amigo el pino.
Se viene un año nuevo
De nuevo espero mi destino.
Matilda, lugar de raíces,
De verdes hojas al viento.
Espacio que vemos sin
Grises.
viernes, 7 de diciembre de 2012
Mi cintura (II)
7 D: 11,30 AM: Se habló tanto de este día, se esperó el 7 D con tanta ansiedad por parte de quienes se sentían ganadores de una puja desmedida por silenciar a las opiniones distintas, que nadie reparó en que yo tenía que hacerme el estudio de resonancia magnética. Allí estuve, en la Clínica Bazterriza, en la sala de espera junto a Xavier, no me acuerdo el apellido, el que fuera el novio de Moria Casán. Me llamó un señor muy atento y cordial y me invitó a pasar. Me dijo que me dejara el calzoncillo y las medias y que me pusiera la bata para entrar en el aparato. Ya acostado en la camilla, sentí miedo; ya había hecho este estudio dos o tres veces antes y nunca había tenido miedo; pero esta vez si. Me preguntó si era claustrofóbico y le dije que no. Me dijo que él tenía varios protocolos para hacer este estudio y manejar el tiempo de la manera que menos me complicara; que el estudio dura diez minutos, pero que si no lo aguantaba lo podía hacer en cinco. Poniendo mi valiente pecho ante las balas del miedo le dije que hiciera el estudio de diez minutos. Muy bien, me dijo el técnico, y me mandó para adentro. La primera sensación fue de miedo, no lo voy a negar; sentí que se me aceleraban los latidos del corazón y recordé mis clases de yoga donde me enseñaron a respirar hondo y soltar el aire muy despacio para regularizar el ritmo cardíaco; así lo hice y me fui tranquilizando. Abrí los ojos y estaba en esa cápsula fría con el techo que casi me tocaba la cara; me acordé también de las clases que tomé de meditación donde me decían que debía fijar el pensamiento en alguna foto, color preferido o paisaje y pensar que en ese momento estaba allí. Pensé en el pino de La Matilda, lo traje a mi mente y sentí que el color verde me hacía bien; siempre me gustó el color verde; imaginé el viento que mece la copa del pino y creí escuchar el ruido de árbol, como yo le digo al sonido que forman el viento, las ramas y las hojas cuando se juntan en la altura. Vi la foto de mi madre y hermanos tomando el té de la tarde en La Matilda y mi mente se relajó al ras del verde prado que es el campo de polo. De inmediato tuve la fea sensación de la boca seca; todo eso en medio del ruido de esa máquina que quien sabe cómo hará para detectar algo en mi organismo. Pasaron los diez minutos y escuché que el técnico me decía que ya estaba terminado. Me preguntó como me había sentido y le dije todas mis sensaciones; hágase ver, me dijo, porque puede estar teniendo ataques de pánico. Pensé en mi miedo a estar en la casa cuando estoy solo, se lo conté y me volvió a decir: hágase ver. Me puse la ropa y me fui caminado como pude, a paso muy lento, temblando en cada cruce de calles, a comer en la casa de mi mamá.
jueves, 6 de diciembre de 2012
Mi cintura (I)
Miércoles 5 D:
09 AM: Me bajo del auto en la cochera del trabajo en Pompeya, abro el baúl, empiezo a retirar mis papeles del día, mi computadora y otras cosas; cuando lo estoy haciendo siento una puntada electrizante en la zona lumbar; ha sido tan fuerte que me parece que me moviera la cintura. Me pongo derecho y respiro hondo dos o tres veces, me duele suavemente, intento una elongación de la pierna izquierda que es la que más me molesta; las hago pero con miedo. Siento que no me duele y camino.
10 AM: Ya en mi oficina, me encuentro trabajando con uno de mis compañeros; quiero alcanzarle un papel que está en uno de los extremos del escritorio, me estiro sin levantarme de la silla y siento un dolor terrible en la cintura. Pasan las horas y sigo sentado. En un momento, me incorporo de la silla y me doy cuenta de que me cuesta mucho, incluso caminar. Me siento de nuevo y espero. Tengo que ir al baño y vuelvo a levantarme; me sigue doliendo, camino como puedo hasta el sanitario.
01 PM: decido retirarme e ir a la clínica. Pido un taxi y voy hasta el garage a retirar mi auto; Cristian me ve bajar del taxi y me dice: "yo le alcanzo el auto", yo sentía que no podía bajar al subsuelo. Manejo hasta mi casa, la temperatura es de 34 grados, las lagartijas andan con ojotas; la humedad es del 85 por cien. Todo eso me hace mal y la cintura me lo está demostrando hoy. Dejo el auto en mi cochera y subo a mi departamento. Me siento en el sillón; no me puedo levantar, me duele cada vez más. Me doy una ducha. me voy a la Clínica Bazterrica.
05 PM: después de mucha espera me atiende el traumatólogo Luterau; me dice, por las pruebas que me hace, que no es problema de la hernia de disco que una vez me dijeron que tengo; que es una contractura fuerte, me receta hacer una resonancia magnética (ya tengo el turno para el 07 D) y me dice que ahora hay que sacar el dolor. Me lleva al shock-room y me acuestan. Viene la enfermera con el suero, me dice que me va a pasar por una vía, Ketorolac que es un analgésico y Betamotasona que es un anti-inflamatorio. La enfermera es brasileña, habla el español un poco duro; no me encuentra la vena en el brazo derecho y sí lo hace en el izquierdo. Pasa y pasa la medicación mientras escucho los padecimientos de todos mis ocasionales compañeros de internación; no veo a nadie, pero hay hombre y mujeres con variados problemas; desde uno que vino de que le hicieran una endoscopía porque se atragantó con una salchicha y se la sacaron, una señora de ochenta y cinco años que tiene muy alta la presión y una vecina con problemas ginecológicos (esta palabra viene del griego: gineca significa mujer y logía estudio de).
06,30 PM: terminan de pasar los sueros; me dieron dos; viene el Dr. Luterau, y me pregunta si me sigue doliendo, yes, le respondo. Me explica que la medicación seguirá haciendo efecto y me receta un relajante muscular para tomar a la noche. Me da el alta. Camino apenas. Tengo hambre, no he almorzado; voy a Burger King; hay un millón de personas, de ellas 900 mil son niños, un lío total; salgo de ahí y me voy a Pizza Donna, Santa Fe y Coronel Díaz; tomo una merienda, me siento mejor.
07 PM: tomo un taxi, vuelvo a casa; el calor sigue a full. Me duele, me aplico la almohadilla eléctrica. Descanso, pero no puedo hacerlo bien. Estoy intranquilo, molesto por el dolor, cansado.
09 PM: ceno, veo el partido de Tigre - San Pablo, juegan en el Templo del Fútbol, o sea la cancha de Boca.
11 PM: me acuesto; sigo con calor, no tengo sueño; yo pienso que el Ketorolac no me deja dormir. Me pasó lo mismo en el año 2000 cuando me operaron de la vesícula y el apéndice (hoy en la Bazterrica me encontré con el cirujano que me había intervenido).
Jueves 06 D:
01 AM: sigo sin dormir, me duele, estoy cansado y molesto por el calor. Están pasando en MGM El Padrino I, la veo desde que Michael Corleone Al Pacino), cambia al Consejero, deja de ser Tom Hagen (Robert Duval) y pasa a ser Vito Corleone (Marlon Brando), su padre. En medio del dolor, la incomodidad, la intranquilidad, la ansiedad, la falta de sueño, el calor, esa película me dejó muchas cosas. Y el día de ayer también me enseñó a ver las cosas desde otra visión. Allá voy, a esa nueva visión.
domingo, 2 de diciembre de 2012
La Matilda
La Matilda es una estancia que está en 20 de junio, cerca de Pontevedra en La Matanza. Si uno conoce bien el camino, es fácil de llegar; pero si no conoce, como yo, se complica. Yendo por la Richieri, camino a Ezeiza, hay que bajar en Ciudad Evita y agarrar la ruta 21. Así es simple, pero para agarrar la 21 te quiero ver.
Una vez que la tomaste, pasás por Laferrere, González Catán y llegás a Pontevedra. Allí vas por la avenida De la Unión hasta donde termina el boulevard, o sea, la platabanda. Luego viene la calle Casacuberta y seguís hasta la tranquera misma de la estancia.
Te recibe un lugar apacible, con verde por donde mires; eucaliptus altos y aromáticos, pinos frescos y aire puro. Te sirven de maravilla comida casera; entradas de berenjenas, matambre con rusa, fiambres; luego viene el asado con ensaladas y el postre.
A la tarde, se puede salir a la sombra de algún árbol gigante o caminar sobre los pastos tiernos de la cancha de polo.
La Matilda es un lugar de esmerada atención; de rica comida, de aire fresco y puro; y es, sobretodo, un espacio para que la familia tenga su momento de tranquilidad lejos del mundanal ruido de la ciudad devoradora.
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| El parque verde de La Matilda tiene añosos árboles y fresca sombra. |
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| Mi mamá y mis hermanos, |
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| Mi hermano Ricardo y yo en La Matilda. |
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| Instantánea de mi hermana y mi mamá. |
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| La hora del espumante y masas. Salud. |
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| Vista de la cancha de polo de La Matilda y yo en el medio, en plena tarde de 20 de junio, La Matanza. |
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| Cae la tarde sobre ellas, |
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| Supieron de mi 10 de handicap y me pidieron que juegue de su equipo; estoy escuchando ofertas. |
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