viernes, 5 de octubre de 2012

Hasta los Tupper tienen fin







Earl Silas Tupper ha sido el creador de los recipientes que, a partir de los años 60, han estado en todas las casas del mundo. Su descubrimiento ha revolucionado, sin dudas, una gran cantidad de espacios en la vida de los hombres. Esos espacios, creados por sus productos, han ido ubicando las cosas en su lugar desde todo punto de vista; desde la conservación de alimentos hasta la forma de vida de quienes estuvieron o están a su alrededor.

En Argentina, un grupo de abnegadas mujeres y sus maridos tuvieron la delicada labor de hacer conocer esos productos, los "taper" como se conocen aquí, y lo lograron, no sin antes crear en el país novedosas formas de fabricación, distribución, ventas y administración.

En abril de 1982 tuve la suerte de entrar a trabajar en la empresa Dart Argentina SA, que era la forma jurídica de representar aquellas renovadoras formas en Argentina. Yo era estudiante de Ciencias Económicas cuando empecé; hice toda mi carrera trabajando en Dart y estudiando en la UBA, lo cual ha sido de vital importancia, porque me sirvió la práctica de la empresa para aplicar la teoría que la facultad me daba.

En todos esos años de permanencia en Dart, he conocido mucha gente, con muchos de los cuales mantuve siempre una relación cercana de afecto, porque las horas se hacían largas ante la preparación de la información local, los reportes al exterior y el día a día. Además, la empresa no tenía alta rotación en la parte administrativa a la que yo pertenecía; entonces con muchos de los que allí remaron y remaron, tuve un largo período de contacto en la vida laboral y a veces también afectiva.

Uno de aquellos compañeros, que había sido de los primeros en ingresar a Dart, que yo conocí siempre como el Gerente de Finanzas, ha dejado este mundo hace pocos días y se ha ido al cielo de los buenos. Un viento abrasador de coincidencias que manda el destino, crea una semejanza de la ida de Ricardo con la fecha de partida también de quien inventara los tapers.

De mayor realce mundial, en términos de productos Tupperware, habrá sido la noticia del paso al más allá de Earl Tupper, pero sin embargo, la misma dimensión, en términos de caballerosidad y respeto, es la triste noticia que hoy llega al mundo "taperwariano" como él lo definiera.

De gran porte y esmerada presencia, el "gallego celta" como él últimamente se autodenominaba, me ha enseñado el mejor trato y el respeto en el trabajo. Hoy, ya no está entre nosotros. Se ha ido despidiendo de a poco, como si tuviera ya lista su fecha. El asombrado cielo de su lejana y querida España también ha dejado caer una lágrima por el caballero Ricardo Rodríguez Pérez.

Adiós, amigo lejano. 

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