jueves, 13 de septiembre de 2012

El fútbol ahora dice que si y que si



No es una crónica futbolera la que quiero escribir, pero se relaciona con el fútbol. Mejor dicho el fútbol para todos, que ha puesto el gobierno de turno como nave insignia de su propaganda partidaria. Lo usa también, al espacio del fútbol, para responder los reclamos de los opositores; o para contestar con una voz autoritaria escondida detrás de la pasión de los que van a la cancha, a los dimes y diretes que nacen de las relaciones con los que son queridos o no queridos por la autoridad gubernamental.

Siempre he dicho que es bueno que la Selección Nacional juegue en el interior del país, no únicamente partidos amistosos, sino también en los que son por los puntos, como los que se están jugando ahora para ver si vamos o no a Brasil 2014. Es así que celebré cuando supe que jugaríamos en Córdoba contra Paraguay.

Pero justo al gobernador De la Sota se le ocurre protestar por los fondos de sus jubilados cuando el partido está por jugarse en su provincia. En un gesto futbolero, el gobernador invitó a todos los gobernadores de las demás provincias a viajar a Córdoba a ver el partido. Plenos de obsecuencia, asquerosos chupamedias de la presidente, muchos de ellos, todos los K no fueron. Pero no termina allí la cosa; el eterno presidente de la AFA, que no se pierde un partido de la Selección juegue donde juegue por los puntos o no por ellos, esta vez no fue.

Hoy en día en lugar de celebrar la democracia que sigue invicta desde 1983, se prioriza el partidismo y la obsecuencia. Entonces, los líderes desaparecen dejando su lugar a los que se agachan siempre y se bajan los pantalones frente al poder. Justo eso, lo que el fútbol no es; el fútbol es defensa, creación, ataque y gol. La política debe estar lejos del fútbol, porque éste es pasión y aquella, asquerosa elección de conveniencia sólo personal.

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